Técnicas de estudio
Técnicas de estudio

El 84 % de los universitarios estudia releyendo: Learnis Mind propone una alternativa

La mayor revisión científica sobre técnicas de estudio situó el subrayado y la relectura entre las menos eficaces. Aun así, siguen siendo lo primero que hacen la mayoría de los estudiantes al abrir los apuntes. El programa de método de estudio de Learnis propone sustituirlos por estrategias ajustada

El 84 % de los universitarios estudia releyendo: Learnis Mind propone una alternativa

Cada examen deja escenas parecidas. Un estudiante tiene los apuntes llenos de colores, ha releído el tema tres veces y tiene la sensación de dominarlo, pero se queda en blanco ante la primera pregunta. En estos casos, el problema no suele ser la falta de esfuerzo, ya que el alumno ha dedicado horas al estudio. Lo que falla es la forma en que las ha empleado.

Lo que dice la ciencia

En 2013, un equipo de psicólogos encabezado por John Dunlosky, de la Universidad Estatal de Kent, publicó en la revista Psychological Science in the Public Interest una de las revisiones más citadas sobre técnicas de estudio. Los investigadores analizaron diez técnicas muy extendidas. Las que más tiempo ocupan al estudiante medio, como subrayar, releer y resumir, obtuvieron las peores valoraciones de eficacia.

En el extremo opuesto se situaron dos técnicas mucho menos habituales. La primera es la práctica de recuperación, que consiste en ponerse a prueba sin consultar los apuntes. La segunda es la práctica distribuida, que reparte el estudio en varias sesiones separadas en el tiempo en lugar de concentrarlo en una sola.

Los datos muestran una brecha considerable entre lo que funciona y lo que se hace. En una encuesta realizada por investigadores de la Universidad de Washington en San Luis, el 84 % de los estudiantes universitarios afirmó releer como estrategia de estudio, y más de la mitad la señaló como su estrategia principal. Solo una pequeña minoría recurría a ponerse a prueba.

La ilusión de saberlo

La explicación es, en parte, psicológica. La relectura produce una sensación de familiaridad: el texto resulta conocido, las frases fluyen y el alumno interpreta esa facilidad como dominio de la materia. Sin embargo, reconocer un texto no equivale a ser capaz de reproducirlo, explicarlo o aplicarlo en un examen.

Los estudios sobre el denominado efecto test lo han demostrado en repetidas ocasiones. En los experimentos de los psicólogos Henry Roediger y Jeffrey Karpicke, los estudiantes que volvían a leer un texto confiaban más en su rendimiento, pero quienes se ponían a prueba recordaban claramente más una semana después. Según esta línea de investigación, las técnicas más eficaces resultan incómodas en el momento, y precisamente por ello funcionan.

Más allá de una lista de técnicas

Conocer estos resultados no basta, por sí solo, para cambiar los hábitos. Muchos estudiantes han leído alguna vez que conviene hacerse preguntas o repartir el estudio y, pese a ello, siguen subrayando. Además, no existe una técnica válida para todo: ponerse a prueba no resulta útil si el alumno no ha llegado a comprender el tema.

En ese punto se sitúa el planteamiento de Learnis Mind, el programa de método de estudio personalizado de la red educativa Learnis, presente en Italia, España y Estados Unidos. En lugar de ofrecer un recetario igual para todos, el programa parte de un diagnóstico. Primero, un test analiza las estrategias de estudio del alumno, sus creencias sobre su propia inteligencia, su confianza y su ansiedad. Después, en una sesión, un tutor lo observa mientras trabaja con sus propios apuntes.

Según Learnis, es en esa observación donde afloran hábitos que el propio alumno no percibe: subrayar casi todo, releer sin comprobar lo aprendido o resumir copiando frases del libro. El tutor identifica si el bloqueo está en la comprensión, la organización de los contenidos o la memoria y, a partir de ahí, construye con el estudiante un método propio.

Antes de trabajar la memoria, el programa entrena los denominados Fundamentos del Aprendizaje, desarrollados junto a investigadores del CNR, el Consejo Nacional de Investigación de Italia. Son operaciones como definir con precisión, distinguir conceptos próximos o reformular con palabras propias. Obligan a elaborar la información, lo contrario de repasarla de forma pasiva.

Menos horas, mejor empleadas

Ante un mal resultado, la reacción habitual sigue siendo dedicar más horas al estudio. La investigación, sin embargo, apunta a que la cuestión relevante es otra: qué ocurre durante esas horas.

Desde Learnis sostienen que un estudiante que sabe cómo estudiar no necesita releer el tema cinco veces, sino saber qué hacer con él.

Comentarios (0)

    Sé el primero en comentar.

Deja tu comentario